Un Llanto de Girasoles

No voy a evocar al tiempo,ni quiero de el,su destreza para subordinar mi existencia.Es lo que se supone seria,pero el tiempo no hace de mi lo que el tiempo debería hacer, no logra llegar a mi ,no sabe que existo,no sabe de mi cuerpo.
Es el tiempo la materia inexistente que transforma lo existente.
Estoy ausente y presente,estancado en la fragilidad de la realidad,escapando de ser olvidado,enterrado o quizá asesinado.
Soy el objeto de desprecio de todo lo que me rodea como la enfermedad que ocupa el cuerpo o la mente.

Desde el inicio de este sentido soy solo lo que otros ven,lo que debería y lo que llegue a ser a través de esto que es el tiempo.

Siempre ocupado en llenar espacios,es el tiempo mi gran oponente no solo por el homicidio  sino también por su lamento en cada paso preciso que da al acercarse a mi en cada minuto.

Me deja sin aire, me enceguece y mutila la razón transformándome de persona a objeto o viceversa hasta nunca cansarse , dispuesto a saciar aquel ego es el tiempo la materia inexistente que transforma lo existente, un chiste sin gracia,un dilema absurdo dentro de una comedia trágica donde ocupo el estelar, el protagonista del horror sobre la sangre ajena que algunas veces por anhelo hago mía.
De tanto nombrarme nunca recuerdo mi nombre, hago de mi el adjetivo eterno, el bucle extenso de lo que soy o era..
Puedo correr,golpearme, llorar y reír cuando quiera pero aun así preso estoy ante el,condicionado a sus caprichos y a sus deseos

Soy la extravagancia oblonga de los gritos y el florero de una mente ausente.

Siendo objeto inadmisible y silencioso como el lamento mudo de un girasol bajo la luna..



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