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La tarde se destiñe bajo el ritmo de mis lagrimas esperando cruzarte, tan inadmisible tu sentir que soporto la prevalencia de tu desinterés.
Rasguño aquel tiempo que me devora, incinerado por aquellos oscuros ojos penetrantes
Habito las noches donde me oculto en las sombras de lo que fue, guardando las raíces que un me quedan vivas
Espero a la sombria soledad que me asecha desde mi ventana, ella sabe que no me quedan lagrimas pero si mucho dolor dentro de estas venas
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