SONIDOS EN RECUERDOS

Siempre vivir la situaciones de mi vida con música de fondo hace más satisfactorio lo que sea que este viviendo, ya sea un dolor o la felicidad misma. De echo, la primera vez que usé un tocadiscos fue algo parecido a tocar el césped con pies descalzos , nada más que en ves de sonar Bowie como en estos momentos en mi cabeza , en esos segundos , por mas extraños que sean, en mi mente podía saborear el estribillo de Gloomy Sunday en la voz de Billie. 

Fue desde ese segundo en que comencé a configurar los momentos de mi vida con alguna canción que me transmitiera lo que sucede,  es como una rocola interior que sabe que sonido  va en cada situación algo así como vivir en una película de John waters con Divine como estelar.

Pero nada es tan cierto como esas canciones que me transportan hacia malos momentos  y no lo digo  sólo por que llorar con Sinead o Connor sea algo magnífico, al contrario, jamás puedo olvidar a alguien si mi mente lo calificó con algún éxito que tengo en mis vinilos. 

A veces es muy tedioso sentir algo, hasta podría decir que odio sentir,pero eso me hace una psicópata.

Por ende siempre escucho música nueva antes de algún acto social para poder recordar todo como algo nuevo y que si es mejor olvidarlo y que se vaya por el drenaje junto con esos álbumes que jamás debieron a ver tocado un tímpano.

Los recuerdos pueden ser tan dañinos como el veneno, sólo que tratar de olvidar no es tan fácil como la decisión de ingerir estupefacientes para volverme lo más autodestructivx posible, siempre lo he dicho; los recuerdos son un arma de doble filo ante lo que el corazón dice y lo que el cerebro escatima. 

Por más bellas y lindas que puedan ser unas letras y lo armónico que suenen una melodías,  si nuestra mente lo transforma en algo dañino podemos correr el peligro de la felicidad invisible que transcurre entre esos segundos en los cuáles el vacío es tan grande que ya no puede ocupar tu cuerpo.



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